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Miedo, la emoción que asusta. Estrategias para entenderlo y afrontarlo.

 

El miedo es considerado una de las cinco emociones básicas. Junto a la alegría, tristeza, rabia y asco forman una categoría fundamental para nuestra supervivencia y evolución como especie.

Podemos decir que resulta desagradable, pues las sensaciones que experimentamos cuando lo sentimos son molestas e incómodas. Sin embargo no podemos catalogarla como negativa, no existen emociones buenas y malas. Todas las emociones son funcionales y necesarias, además nos aportan una valiosa información. Conocerlas y entenderlas nos resultará útil para regularlas de forma adecuada.

El miedo nos transmite un mensaje de alerta, funciona como alarma para avisarnos de un peligro y prepara nuestro organismo para protegernos ante esa situación peligrosa. Existen tres tipos de repuesta ante una amenaza: la huida, la lucha y el bloqueo o parálisis. Dependiendo de cada situación y de nuestros recursos, nuestro cuerpo reaccionará de la manera que resulte más adaptativa y funcional.

Por lo tanto, el miedo es una emoción básica, necesaria y desagradable, nos alerta ante un peligro y su función es protegernos. Es normal sentir miedo. Es necesario sentir miedo. Sin embargo, es desagradable sentir miedo, y este hecho hace que a veces evitemos sentirla. Si esto ocurre, puede producirse el bloqueo de la emoción temporalmente, con la aparición posterior en forma desproporcionada, desmedida y desbordante. Es en estas situaciones cuando el miedo deja de ser funcional y en lugar de un aliado, puede convertirse en un enemigo.

Los miedos infantiles también son evolutivos, y  a cada rango de edad se asocian algunos miedos característicos que la mayoría de niños y niñas experimentan. Es importante recordar que es normal, necesario, funcional y adaptativo. Nuestra misión como adultos (padres, cuidadores, profesionales…) es acompañarles en este proceso y proporcionarles la seguridad que necesitan y que todavía no han desarrollado por sí solos.

En este video, podéis ampliar información sobre esta emoción y además os proponemos algunos recursos y estrategias de forma práctica que esperamos os sirvan de ayuda.

“Haz todos los días algo que te de miedo”

Eleanor Roosevelt

 

 

Cristina Romero

Psicóloga infancia, adolescencia y adultos

Edipsicologos