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Niños agresivos y niños inseguros: niños sin autoestima

niños agresivos e insegurosTodos los niños /as dependen de su medio ambiente para lograr un adecuado crecimiento. Debemos entender como padres, madres y/o tutores los tipos de interacciones que potencian o anulan la formación de la autoestima en nuestros niños.

Además todo niño /a necesita comprender su mundo y cuando esa necesidad de comprensión se ve frustrada una y otra vez, el resultado suele ser la formación de una autoestima negativa de sí mismo y una sensación de angustia ante la vida. ¿Cómo proyectan los niños /as una autoestima negativa?: a través de conductas agresivas o en el polo opuesto, a través de conductas que muestren inseguridad.

¿Cómo podemos como padres, madres y/ o tutores ayudarles a que CAMBIEN ESTAS CONDUCTAS AGRESIVAS O INSEGURAS?; pues construyendo una AUTOESTIMA SANA, ¿cómo?, empezando por mirar nuestras conductas con ellos:

1- Revisando los mensajes que les enviamos: imaginemos una escena en la que el niño ve una mirada de infelicidad en el rostro de su madre, el niño le pregunta «¿qué te pasa mamá?, ¿estás triste?». La madre con voz tensa le contesta, «no me pasa nada, estoy bien», a continuación el padre enfadado le dice al niño «deja a mamá y no la molestes». El niño sorprendido y sin entender el reproche comienza a llorar, entonces la madre se enfada con el padre, «mira lo que has hecho». El niño percibe que algo le ocurre a su madre y reacciona de forma adecuada. La madre, desde la mejor de las intenciones y para proteger al niño, invalida su percepción correcta y el niño en el fondo entiende que no puede confiar en sus percepciones. Si la madre le hubiera contestado algo así como: » mamá está un poco triste ahora, gracias por darte cuenta». De esta forma y con este mensaje coherente, la madre está reforzando la compasión del niño y la validación de sus percepciones, así como también un conducta sana hacia el dolor.

2- Eliminar las diferentes versiones del «No eres lo bastante bueno/a»: «Sonríe, ponte recto, baja la voz, haz el favor de calmarte, deja que te arregle el pelo…». En verdad el mensaje que les estamos enviando es algo así como llegarás a ser lo bastante bueno /a siempre que cumplas nuestras expectativas. A veces este mensaje de «no eres lo bastante bueno/a», puede ser a través de la crítica como hemos leído, o a través del excesivo aprecio. «Escucha lo bien que canta María, tenemos una Monserrat Caballé en la familia». El resultado y la sensación es de que no basta con ser quien soy en realidad.

3- Eliminar los insultos y descalificaciones: antes de etiquetar a un niño de estúpido, ridículo, malo o fracaso, preguntémonos ¿es esto lo que quiero que mi hijo piense de sí mismo /a?. 

4- Deja que el niño/a exprese sus emociones: si a un niño le repetimos que no debe sentir esto o aquello lo animamos a que niegue y rechace sus sentimientos o emociones con el fin de agradar o apaciguar a sus padres. Las expresiones de rabia, felicidad, tristeza, miedo son inhibidas con mensajes como no llores, no te enfades, no tengas miedo…Estas expresiones son inhibidas o «mal vistas» por los padres pero la consecuencia es que el niño experimenta un rechazo de sí mismo y de lo que siente para sentirse aceptado por sus padres.

Es por ello, que muchas veces los adultos no vemos más allá de sus conductas, pero si ampliamos la mirada y revisamos nuestra actitud y mensajes con ellos, nos daremos cuenta que su posible agresividad o por el contrario inseguridad son síntomas de una autoestima negativa en la raíz. Para que ellos construyan una autoestima sana y una identidad íntegra, hemos de construir un ambiente coherente, lleno de mensajes sanos y constructivos que les ayuden a confiar en ellos mismos y expresar lo que sienten.

Begoña Vitoria Pérez

Coordinadora Área Psicoterapia y Desarrollo personal

Coordinadora Área Organizaciones

Edipsicologo