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20 Herramientas para padres de hijos adolescentes

adolescentes 2Los padres nos inquietamos ante el carácter y ciertas acciones-reacciones de nuestros hijos adolescentes. A pesar de que nuestro papel es muy complicado y no hay respuestas fáciles para los problemas que se enfrentan, las siguientes herramientas pueden ayudar a apoyar a nuestros hijos durante la adolescencia reduciendo el riesgo de que nuestro hijo u otra persona sufra daños:

  1. Busquemos información sobre el desarrollo del adolescente y el comportamiento propio de esa edad, los efectos de los cambios físicos, y las formas de ayudar a nuestro hijo a sobrellevar todos esos cambios, entendiéndolos de antemano.
  2. Recordemos nuestra propia adolescencia: los sentimientos cambiantes, el enfado ante la autoridad, miedos y esperanzas. Analicemos el comportamiento de nuestro hijo adolescente en torno a esos recuerdos; esto nos servirá para tratar de entenderlos mejor.
  3. Escuchemos más; hablemos menos. En la mayoría de los casos, los adolescentes han pasado por lo menos 10 años como oyentes. Durante la adolescencia, desean y necesitan tener la oportunidad de compartir sus sentimientos e ideas. Debido a todos los cambios por los que están pasando, es posible que empiecen a ver las tradiciones de la familia de forma diferente.
  4. Hablemos al adolescente de las alegrías y los problemas de la vida y de cómo disfrutar los buenos ratos y confrontar los malos ratos. Las leyendas de que la vida siempre es fácil o justa, o que uno siempre debe ser feliz, pueden hacer que los adolescentes se frustren fácilmente cuando se enfrentan a las realidades de la vida.
  5. Siempre que podamos, premiemos de alguna manera el comportamiento respetuoso, que potencie sentimientos sanos; esto es mucho mejor que criticar o castigar en caso de un comportamiento erróneo. Las palabras feas y humillantes pueden lastimar la autoestima del adolescente. Las herramientas más útiles en la crianza de los jóvenes son el amor, la compasión, la sensibilidad, la alabanza, la comprensión, y la comunicación.
  6. Enseñemos a nuestro adolescente que los derechos y las responsabilidades van mano en mano. Responsabilicemos más a nuestro hijo por su propio bienestar y por el de su familia. Démosles la oportunidad de ayudar en los quehaceres del hogar y de participar en las conversaciones dedicadas a decidir asuntos familiares.
  7. En esas ocasiones, pidamos su opinión y ayudémosles a entender cómo tomamos decisiones. Busquemos oportunidades que le permitan ensayar su habilidad de tomar decisiones con el apoyo de adultos interesados en su bienestar.
  8. Ayudemos a nuestro adolescente en la transición de la dependencia a interdependencia. La necesidad de ser más independientes se manifiesta en cada joven en momentos diferentes y por distintos medios.
  9. Estar al tanto de los intentos de nuestro hijo de actuar de manera independiente nos permitirá brindarle apoyo en esos esfuerzos y orientarlo cuando al principio, algunas decisiones no producen los resultados deseados.
  10. A veces es difícil para nosotros, los padres dejar de controlar las situaciones debido a que nos preocupamos por la seguridad de sus hijos. Recuerde que los adolescentes podrán afrontar mayores responsabilidades si los padres los apoyan en su toma de decisiones y en el enfrentamiento a nuevos desafíos.Padres y hijos adolescentes
  11. Aprovechemos bien todo el tiempo que pueda pasar con ellos. Durante la adolescencia, los jóvenes empiezan a alejarse de la familia y a pasar más tiempo en la escuela y con los amigos. Sin embargo, el tiempo compartido con padres afectuosos es muy importante porque ayuda a los adolescentes a desarrollarse emocional y socialmente. Aprovechemos los momentos en que su está en casa, para seguir edificando su relación.
  12. Animemos a otros adultos interesados en nuestros hijos, incluyendo amigos y parientes, a pasar tiempo con nuestro hijo adolescente. Tíos, tías, o vecinos adultos pueden ofrecer a su hijo apoyo, orientación, y atención adicionales.
  13. Aceptemos que también tenemos sentimientos. Es posible que nos sintamos frustrados enfadados, desanimados, o tristes durante momentos difíciles con nuestro hijo adolescente. Ser un buen padre no significa ser perfecto.
  14. Tratemos de disculparnos cuando sintamos que hemos actuado mal porque nuestras emociones nos dominaron. Nuestro ejemplo ayudará a nuestro hijo a entender la forma de reparar relaciones que se han vuelto tirantes por la tensión o el desacuerdo.
  15. Busquemos apoyo y orientación mientras hacemos frente a los cambios que experimenta un niño en su paso hacia la adolescencia.
  16. Aprendamos a distinguir las señales de crisis, y hablemos con otros padres o profesionales. Así podremos diferenciar entre el comportamiento que indica que un joven está en estado de crisis y el comportamiento usual asociado a una etapa particular de la vida.
  17. Recordemos que la mayoría de los jóvenes tienen problemas en algún momento dado. Comportarse de una manera difícil puede ser parte normal del proceso de convertirse en adulto. A veces, los padres nos sentimos avergonzados innecesariamente cuando nuestro hijo tiene problemas. No suponga, os que el comportamiento de nuestro hijo siempre refleja la calidad como padres.
  18. No busquemos siempre soluciones drásticas o dramáticas. A veces, los jóvenes sólo necesitan tiempo y apoyo para solucionar sus problemas.
  19. Continuemos ofreciendo a todos nuestros hijos comentarios positivos y oportunidades de desarrollarse. Pensemos lo que deseábamos para nuestros hijos en épocas mejores: salud y felicidad y que se encaminaran hacia un futuro prometedor.
  20. Ofrezcamos oportunidades para reforzar sus habilidades y desarrollar un sentido de competencia, utilidad, y pertenencia.