
La necesidad de aprobación es algo más habitual de lo que pensamos. La opinión de los demás puede importarnos y es normal querer sentirnos valorados, escuchados o reconocidos por las personas que forman parte de nuestra vida.
Cuando necesitamos constantemente que los demás confirmen que estamos haciendo las cosas bien, podemos terminar tomando decisiones más por miedo a decepcionar que por lo que realmente queremos.
Buscar aprobación también forma parte de las relaciones
Desde pequeños aprendemos a relacionarnos con los demás y a interpretar sus reacciones. Una mirada, un elogio o una muestra de reconocimiento pueden ayudarnos a sentirnos seguros.
Por eso, buscar aprobación no es necesariamente algo negativo. El problema aparece cuando nuestra percepción de nosotros mismos depende demasiado de la respuesta de los demás.
Puede ocurrir, por ejemplo, que necesitemos saber constantemente si hemos hecho algo bien, que nos cueste expresar una opinión diferente o que cambiemos de decisión después de escuchar lo que otras personas piensan.
¿Cuándo deja de ser algo puntual?
La necesidad de aprobación puede pasar más desapercibida de lo que pensamos. No siempre aparece como una búsqueda evidente de elogios.
Algunas señales pueden ser:
- Dar demasiadas vueltas antes de tomar una decisión por miedo a equivocarnos.
- Sentir malestar cuando alguien desaprueba lo que hacemos.
- Evitar decir lo que pensamos para no generar conflicto.
- Pedir opinión constantemente incluso sobre decisiones personales.
- Sentir culpa cuando hacemos algo que sabemos que otra persona no aprobaría.
- Adaptarnos continuamente a las expectativas de los demás.
- Tener dificultades para reconocer qué queremos realmente.
Tener alguna de estas conductas de manera puntual no significa que exista un problema. Lo importante es observar hasta qué punto condicionan nuestra forma de vivir y relacionarnos.
¿De dónde puede venir esta necesidad de aprobación?
No existe una única causa. La necesidad de sentirnos aprobados puede estar relacionada con diferentes experiencias y aprendizajes.
En algunas personas puede aparecer después de haber crecido en entornos donde los errores recibían mucha atención o donde sentían que tenían que cumplir determinadas expectativas para sentirse valoradas.
También puede estar relacionada con experiencias de rechazo, críticas frecuentes, inseguridad personal o determinadas dinámicas familiares y sociales.
Por eso, más que preguntarnos “¿por qué me importa tanto lo que piensan los demás?”, puede ser útil preguntarnos “¿qué creo que ocurrirá si alguien no aprueba lo que hago?”.
La respuesta puede ayudar a entender qué miedo existe detrás de esa necesidad.
Cuando decir que no genera culpa
Una de las situaciones en las que más fácilmente aparece la necesidad de aprobación es al poner límites.
Decir que no, expresar una preferencia diferente o priorizar nuestras propias necesidades puede generar culpa cuando estamos acostumbrados a buscar constantemente la aceptación de los demás.
En esos momentos pueden aparecer pensamientos como “se va a enfadar conmigo”, “pensará que soy egoísta” o “debería haber aceptado”.
Aprender a poner límites no significa dejar de tener en cuenta a los demás. Significa poder hacerlo sin renunciar constantemente a nuestras propias necesidades para evitar su desaprobación.
Aprender a diferenciar entre opinión y necesidad
Que alguien no esté de acuerdo con nosotros no significa que estemos haciendo algo mal.
Las opiniones de las personas que nos rodean pueden aportarnos información, ayudarnos a reflexionar o hacernos ver aspectos que no habíamos tenido en cuenta. Pero escucharlas no implica que tengamos que actuar siempre en función de ellas.
Una pregunta que puede ayudarnos en este proceso es:
“Si supiera que nadie va a juzgar mi decisión, ¿qué elegiría?”
No se trata de ignorar a los demás, sino de recuperar poco a poco la capacidad de decidir desde nuestras propias necesidades y valores.
Cuando la aprobación empieza a condicionar nuestra vida
Si la necesidad de aprobación influye de forma constante en nuestras decisiones, relaciones o manera de valorarnos, puede ser interesante detenerse a comprender qué está ocurriendo.
A veces no se trata simplemente de aprender a decir que no o de intentar preocuparnos menos por las opiniones ajenas. Puede ser necesario trabajar sobre la inseguridad, el miedo al rechazo, las experiencias previas o la forma en la que hemos aprendido a relacionarnos con los demás.
En EDI Psicólogos, el acompañamiento psicológico permite explorar de dónde viene esta necesidad y trabajar para construir una relación más segura con uno mismo y con las personas que nos rodean.
Porque escuchar a los demás es parte de relacionarnos. Necesitar su aprobación para sentir que estamos haciendo las cosas bien es algo diferente.